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miércoles, 19 de junio de 2013

¡Tenemos visita!


Hoy viene a vernos mi amiga Tamara Bonilla desde Alemania. Todos quieren café, ella pide té. Como tantos otros, se fue de España en busca de trabajo pero vuelve con una visión muy distinta de las cosas. No es fácil dejarlo todo. «Me siento desterrada», confiesa.
Del paro se puede decir que, a veces, tiene cosas maravillosas y una de ellas, para mí, es haber conocido a una persona tan valiente y luchadora. El teclado es todo suyo. Gracias por venir a Con C de Leticia, Tamara. ¡Os dejo con ella!

Jóvenes profesionales emigrantes

Un par de años atrás, España vivió una época dorada en el campo de la publicidad. Las empresas no reparaban en gastos en lo que a anuncios, presentaciones, actos de promoción, congresos, ferias y otros eventos propios del sector se refiere. ¿Qué pasó? Pues que la ya tan conocida crisis llegó y las empresas empezaron a recortar gastos, siendo los jóvenes trabajadores los más afectados. Entre ellos me encuentro yo, una futura promesa en el mundo del marketing que, con tan solo 22 años, ya me había ganado un hueco en tan complicado sector. Ahora, como muchos otros de mi edad, he emigrado a Alemania en busca de un trabajo.


En España todo el mundo está al tanto de este gran problema tan conocido como “fuga de cerebros”. Lo que nadie cuenta es el sufrimiento de empezar una vida nueva, lejos de la tierra materna. Sin que tan siquiera haya sido una opción, más bien un castigo por el mal ejercicio de los políticos, nos vemos obligados a enfrentarnos a una lengua nueva, una cultura distinta y las complicaciones de la integración. Eso por no hablar de las diferencias del clima, comida y otra retahíla de cosas. 

Después de 4 meses en Hamburgo, estoy teniendo grandes problemas para encontrar trabajo, ya que aún no domino el idioma, que tan importante es cuando uno se dedica al marketing. Desesperada ante tal situación, he buscado trabajos que sean íntegros en inglés, idioma que domino perfectamente, pero que no es suficiente frente a los nativos que también se presentan a estos puestos.

La única solución plausible es ser camarera o niñera, lo cual no hace más que incrementar mi estado de depresión. ¿Cómo he pasado de sentirme en la cima del mundo a sonar mocos a indomables niños? Otra opción sería cambiar de profesión y hacerme enfermera o ingeniera que es lo único que buscan fuera, pero no estoy dispuesta a estudiar una nueva diplomatura cuando, ¡yo siento pasión por mi profesión! Mi último recurso es marcharme a Sudamérica, donde el idioma no es un problema y probablemente mis estudios y experiencias sean valorados de otra manera. En Europa sobra la gente cualificada, con lo que quizás es hora de ampliar fronteras. La única pega es, ¡que yo quiero quedarme en mi tierra!

viernes, 7 de septiembre de 2012

Crisis y contradicciones

En la situación en la que estamos, hay un anuncio en concreto que me desconcierta:


La empresa yobingo.es ha declarado que decidió elegir a Belén Esteban como imagen de marca porque "a ella le gusta mucho este juego y no encontramos otra persona mejor para difundir el producto, ya que ella representa a una gran masa social". 

De verdad, estoy aterrada por la cantidad de gente que pueda caer en el juego, solo por admirar a una mujer que ha conseguido un contrato blindado en televisión (100.000 € al mes) por una ignorancia demostrada, entre otras cosas, y a la que le debe importar más bien poco nuestra economía doméstica.

Este tipo de ganchos son un peligro para la sociedad. Seguramente la crisis haya disparado el número de adictos al juego, sin asumir los riesgos que conlleva, porque se cree una manera rápida y fácil de solucionar una mala situación económica. Solo faltaba una persona como Belén Esteban, también llamada 'Princesa del pueblo' -claro ejemplo de falsa apariencia-, para atraer al sector más vulnerable de la población. 

Vergonzoso. Sería fundamental que el Gobierno dedicara más esfuerzos y se desarrollaran campañas informativas de prevención para que la sociedad tome conciencia. El juego no es la salida. 

jueves, 23 de febrero de 2012

Haz el amor, no el filete

Elijo esta frase de House como título del post porque define la personalidad de Central Lechera Asturiana. La empresa ha ido en busca de nuestras emociones y se ha encontrado con la frialdad de los que sienten la llovizna y les molesta.

"Nuestra vida es la leche" es la última campaña de Central Lechera Asturiana, creada por Bassat Ogilvy, que refuerza el carácter natural de los productos de la marca, valora el trabajo de los ganaderos y despierta el amor por los animales. 


CLA es una de las marcas que mejor ha sabido posicionarse en el mercado y con anuncios así, lejos del típico desayuno de familia urbanita, nos conquistan a todos. Bueno, a casi todos, ya que la Federación Asturiana de Turismo Rural se ha quejado de que en uno de sus tres spots llueve, lo que hace pensar que en Asturias siempre hay un tiempo desapacible y podría afectar al turismo de la región. 

En las redes sociales también se detectó un cierto malestar tras la emisión del anuncio pero, como Nº 1 que es, CLA se detuvo a responder a tiempo y pidió disculpas, anunciando la retirada del spot.
Sin duda, ha sido una reacción interesante pero, desde mi punto de vista, un pelín exagerada. En el anuncio se escucha a un ganadero: "los lunes lloviendo, los martes lloviendo... y así cada día de nuestra vida." ¿Y? ¿Acaso el norte no es así como lo conocemos y nos encanta?

Desde el primer momento, CLA ha mostrado sensibilidad y ha procedido hasta a modificar su anuncio tras las críticas; por eso yo apoyo a la marca, por habernos querido llevar a los prados más auténticos y por resolver esta absurda "crisis de reputación on line".

Porque cuando llueve comparto mi paraguas, y si no tengo paraguas, comparto la lluvia. Puxa Asturies.